Intenciones

Ado Mukha Vrksasana, comúnmente conocida como la parada de manos o la vertical, es una postura que no he practicado demasiado desde que comencé a hacer yoga. En los estilos de yoga en los que me inicié no se practicaba. Por mucho tiempo tuve que ser cuidadosa al practicarla, además, por problemas que tenía en las muñecas. Así se me sumaron razones para evitarla.

Después de meses de no practicarla, la semana pasada intenté hacer la parada de manos mientras asistía como alumna a una clase. No pensaba hacerla pero, cuando la profesora me preguntó si lo quería hacer, dije que sí, sorprendiéndome a mi misma. Estaba cansada, los músculos me temblaban; hacía semanas que no hacía una práctica fuerte como para poder entrar cómoda a una postura como ésta. Pero tenía esa energía (a veces innegable) de batir un límite. Sentía que el cuerpo quería y podía. Estaba embalada.

Intenté subir sola, con el impulso de las piernas. No pude. Intenté otra vez y me caí. Intenté una tercera vez y me desplomé. Ahí la profesora ofreció su asistencia para sostener una pierna. Volví a bajar a balasana (niño), me recompuse y volví a intentarlo, con su ayuda. Pude subir.

Sentir ese cambio energético tan arrasador que te otorga esta postura de inversión hizo que valga la pena el esfuerzo. Agradecí mi propia tenacidad y la ayuda de la profesora. Me di cuenta más tarde que al componer esta postura se había corrido algo en mi interior.

Esa semana yo había fijado como temática en mis clases de yoga el concepto de sankalpa. El sankalpa se puede describir como voluntad, propósito y determinación. Uno fija un sankalpa al comienzo de una clase de yoga para concentrar las energías, ubicarlas en algún aspecto de nuestras vidas que queremos mejorar. Puede ser una palabra—tranquilidad, persistencia, continuidad— o una frase como “ser más optimista”, “resuelvo cuidar mi cuerpo y aceptarlo” o “tener más confianza”, por ejemplo. Un sankalpa también puede ser una imagen: uno puede imaginarse radiante y feliz y trabajar con esa visualización durante el curso de una clase o día.

Fijar un sankalpa es como construir una vía. El tren sería nuestra mente, las vías, nuestra energía.

Días antes había ocurrido algo en mi vida personal que me había causado bastante confusión. Una persona había actuado de forma, a mi modo de ver, incorrecta. Tanto la persona en cuestión como yo estábamos en desacuerdo. Yo no lograba entender cómo esa persona pudo haber actuado de la forma en la que actuó.

Tanto hablar de las intenciones en mis clases me hizo pensar mucho también en las intenciones de cada persona. Específicamente, en como se producen chispas cuando las intenciones de las personas no concuerdan. A veces una persona tiene una intención, una visión, algo que quiere lograr que se contradice totalmente con lo que “ve” y quiere la otra persona. Hay una simple verdad: muchas veces tenemos intenciones dispares. Cada uno actúa de acuerdo a su intención. Dar vuelta la situación de esta manera, me ayudó a aceptarla.

Mirando para atrás, me di cuenta que lo que uno logra a través de la postura de parada de manos es justamente eso: dar vuelta la visión. Ver las cosas desde una perspectiva totalmente distinta. No es casual que el cuerpo a veces pida ciertas posturas. Yo necesitaba correr la visión para poder entender mejor lo que había ocurrido.

A lo largo de la semana, se asentó en mí una sensación de que tenía algo pendiente con la parada de manos. Sentía una necesidad de poder subir a la postura sin asistencia, dependiendo solamente de mi voluntad interior. Quería más.

Una noche soñé que intentaba hacer la parada de manos sobre una cama y me caía. Me desperté pensando, “Es muy blanda la superficie.” Sentí la necesidad de subir a la parada de manos más y más fuerte a lo largo del día. Hasta que, en un momento de pura determinación, salí al jardín y me acerqué a una pared, resuelta a subir.

Apoyé las manos en el piso de cemento (la superficie más dura que pude encontrar), los pies en el césped, armé bien la estructura de brazos y hombros, di un impulso fuerte con las piernas y subí…pero me caí en seguida. Intenté de vuelta. Lo mismo. Lo intenté como siete veces más. La vista se me corría hacia atrás, las piernas tambaleaban en el aire, no lograba establecerme. Seguí probando hasta que las piernas se me cansaron.

Bajé a niño y me tomé un respiro.

“Tengo que hacerlo,” pensé. Volví a subir la cola, fijé la vista entre las manos en un puntito en el cemento. Pateé de vuelta las piernas, llegué hasta arriba y en seguida me caí. Mi mente tambaleaba: “Quizás no pueda lograrlo. Mis piernas están cansadas. Quizás lo intenté mañana.”  Y de pronto apareció un pensamiento distinto: “Ahora me tengo que quedar arriba.” Me aferré a ese pensamiento.

Pateé una vez más con la pierna derecha. Mientras mis piernas estaban entre la tierra y aire recordé mi nuevo mantra y de pronto, estaba en posición. Las piernas estiradas contra la pared, la vista fija entre las manos, el corazón abierto. Estaba sosteniendo la parada, sentía el piso fuerte debajo de mis manos, los brazos firme, la espalda fuerte, las plantas de los pies bien abiertas como las hojas de un árbol. La sonrisa me desbordaba.

Al bajar sentí como si hubiese logrado lo inalcanzable: había vencido mi propio sueño y mis cavilaciones. Esa inesperada y pequeña intención de “ahora tengo que quedarme arriba” fue lo que motivó la postura misma.

A medida que avanzo en éste camino del yoga, no me dejo de sorprender por los descubrimientos que yacen en su práctica. A veces una simple intención sirve para lograr una postura que produce cambios. O vice versa: lograr una simple postura sirve para encontrar intenciones que producen cambios.

“Ahora tengo que quedarme arriba,” me dijo mi mente. Y fue suficiente como para poder subir y hacerlo.

En éstos pequeños logros se encuentran profundos tesoros.

Dar vuelta la visión.

Nota: Elegí la foto que ilustra este escrito porque la yogini está en ese momento efímero, perfecto de transición entre el piso y el aire donde se producen milagros.

Mantras: Vibraciones sanadoras

Los mantras son antiguos sonidos que se transmitieron a través de las épocas–como plegarias, canciones, escritos, meditaciones y demás–de persona a persona, pueblo a pueblo, cultura a cultura. Son muy potentes y producen efectos profundos en la energía de las personas que los escuchan, repiten o cantan . Cada mantra tiene una energía especial. El canto o la repetición de mantras es una de las técnicas del yoga para llegar al samadhi, la dicha suprema.

Si dice que el primer mantra fue el sonido om, que nació con el universo y que existe e impregna todos los espacios y seres. (Ver la entrada anterior sobre el mantra om.) Hay bija mantras  de una palabra (mantras “semilla”) que son para activar los chakras del cuerpo como también mantras largos, como el Maha-Mritunjaya Mantra, que contienen frases largas y muchas líneas.

Cada sílaba y cada palabra de un mantra tiene un efecto específico sobre el cuerpo, la mente, el alma y el cuerpo energético. Hay mantras para sanar enfermedades, mantras para mejorar la memoria, mantras para eliminar bloqueos, encontrar caminos, mantras a cada planeta, a cada dios el panteón hindú, hay mantras con diversos fines y motivos. Los mantras se usan para sanarse, elevarse y lograr paz y dicha interior.

La mayoría de los mantras que se usan en el yoga vienen del sánscrito. Esta antigua lengua asiática tiene una diferencia notable con la mayoría  de los idiomas del mundo: está basada en el efecto de sus sonidos, no en el significado de sus palabras. Es un idioma vibracional. Por esto mismo, es más importante sentir profundamente el sonido de un mantra que conocer el significado detrás de sus palabras.

Los mantras se pueden recitar, cantar y repetir internamente. A medida que uno va cantando o repitiendo un mantra, la mente se va calmando  y uno va entrando en la energía de ese mantra. Hay que dejarse llevar por las olas de sonido, por la fuerza misma de las repeticiones, la música detrás de cada sonido.

Abajo tienen dos ejemplos de mantras musicalizados, de estilos distintos.

Swami Maitreyananda Orchestra, Ganapataie:

David Newman, Amba Bhavani:

Empezando con el om

¿Que significa el om?– es una de las preguntas más frecuentes de los que comienzan a tomar clases de yoga. No es una pregunta tonta: el om se canta en la gran mayoría de las clases y es una parte muy importante de la práctica. Pero para los que nunca entonaron sonidos sueltos (sin que formen parte de una melodía o canción), el canto grupal del om puede resultarles raro o hasta cómico. Una vez que logran desinhibirse y entregarse a la experiencia, descubren el poder que contiene este sencillo mantra.

Muchas veces la respuesta que dan los profesores es que el om es el “sonido universal” o que “sella la clase”. Ambas son contestaciones correctas. Pero para una persona que recién comienza en el yoga, pueden ser razones un tanto crípticas. El significado, la razón de ser y el uso del om pueden abrir todo un portal al mundo hermoso que es la filosofía detrás del yoga. Veamos el mundo que contiene el om…

El om, principalmente, es un sonido muy antiguo. Es el mantra mas sagrado. Se dice que fue la primer nota que se escuchó en el universo. Cada vez que uno canta o escucha el sonido om, vuelve a un comienzo muy lejano que está registrado en nuestras células. En la práctica del yoga, entonar el om al comienzo de la clase es una técnica muy eficaz para centrarse, volver al momento presente y adentrarse en uno mismo. También es una manera de invocar lo sagrado–como una pequeña plegaria.

A nivel energético, el om funciona como un armonizador. Equilibra todo el sistema. Al cantarse al final de la clase, el om equilibra todas las energias que se trabajaron durante los asanas. También es el bija mantra, o el mantra semilla, del sexto chakra, en el entrecejo. Al cantar este sonido, uno activa el sexto chakra, que permite que uno se conecte con su intuición y con el universo, en el sentido más profundo.

Recientes estudios científicos revelaron que el om vibra a una frecuencia de 432 Hz, que es considerado como el tono perfecto de concierto.  De acuerdo al ingeniero acústico John Stuart Reid, este tono resuena directamente en nuestras células.

La primera definición del om se puede encontrar en los Upanishads de Mandukya, escritos entre 800 y 500 AC. En este texto antiguo, se dice que la palabra significa literalmente “universo”. Las tres letras que conforman el om son a-u-m. Cada letra tiene su propia vibración que afecta el campo energético.

El símbolo del om es un mundo en si mismo. Representa los diferentes estados de conciencia del ser humano. Fijense el diágrama, abajo:

Significado del simbolo Om

Quizás la pregunta para hacerse no es– ¿Qué significa el om?—sino ¿Cómo se siente el om? La experiencia de cantar el om y sentir las vibraciones del sonido dentro del cuerpo y en la mente es algo muy especial. Si es cantado en grupo, en clase, las vibraciones son todavía más potentes y uno puede llegar a sentir una profunda sensación de paz y bienestar. Dejarse ir con el sonido, como si uno estuviese sumergide debajo de una ola, puede llegar a ser uno de los placeres más grandes de la clase de yoga.

Así que, en la próxima clase: ¿Por qué no dejar de lado la mente, no pensar en el significado de las cosas, entonar el om desde lo más profundo del abdomen y dejarse llevar por sus olas de vibraciones? Los invito a probarlo en este mismo instante…

Om om om.

Sahasrara: Pura divinidad.

Hace seis semanas iniciamos un viaje por la evolución de nuestro ser a través de los chakras. Al final de nuestro viaje a través de los primeros seis vórtices de energía llegamos al chakra maestro, el punto más elevado de nuestro ser: el séptimo chakra, Sahasrara. Llegar hasta este chakra es como el premio después de un largo esfuerzo, la luz al final del túnel, el paraíso que nos espera después de nuestro recorrido. Es el súmmum de nuestra existencia.

En la coronilla de la cabeza, por encima de la cabeza y extendiéndose hacia el Cielo está el denominado Asiento de Shiva, el Loto de los Mil Pétalos, las Miles Maneras o Caminos, el Portal de la Luz. Abrir completamente este chakra es llegar al samadhi, que es el objetivo mas alto del yoga, ese estado de dicha y plenitud absoluto. Samadhi es el Nirvana de los Buddhistas, la auto-realización, la iluminación, el despertar supremo, la comunión, el llegar al Paraíso. Es ese estado al que todos queremos llegar.

Hay muy pocos humanos que logran abrir completamente Sahasrara. Son personas con un desarrollo espiritual excelsio—podemos reconocer algunos pocos líderes espirituales de nuestra época que lo han logrado. Pero eso no quiere decir que nosotros, los humanos comunes y corrientes, no podamos activar el chakra y disfrutar de los efectos de tener este chakra libre de bloqueos densos. Nuestra experiencia de Sahasrara puede ser momentos, chispazos de luz, donde uno siente que se unió a algo mucho mas grande que uno mismo, un sentimiento de felicidad pura, de suprema alegría y paz. Quizás lo hayan sentido durante alguna meditación o momento de contemplación. En realidad, Sahasrara puede abrirse en cualquier momento de la vida y en cualquier persona. No es necesario ser un líder espiritual para poder acceder a él (aunque sea difícil o improbable).

Quizás hayan visto pinturas de líderes espirituales con un halo de luz por encima de la cabeza (Jesus, Buddha, etc.). Esa es Sahasrara. Las personas “iluminadas” tienden a tener esa corona de luz sobre la cabeza. Se dice que el espíritu reside en ese lugar.

Así como el primer chakra es nuestra conexión a la Madre Tierra, nuestro séptimo chakra es nuestra conexión a lo Divino. Es en Sahasrara que nos conectamos con las dimensiones más altas (Dios, el Cosmos, el Universo), recibimos su energía y la llevamos al resto de los chakras. El flujo energético es un ida y vuelta: sube la energía Kundalini y la energía Shakti desde el primer chakra hacia arriba y baja la energía cósmica, la energía Shiva, desde Sahasrara a Muladhara. En éste intercambio de energías, está nuestra capacidad de ser felices y sanar nuestros cuerpos.

Los bebés nacen con este chakra abierto. Quizás ese halo mágico que los rodea viene también de este dato. Con el tiempo, Sahasrara se va cerrando. Pero esta en nosotros revertir el flujo de energía para volver a activarlo.

Técnicas para desbloquear o activar Sahasrara

La única técnica por excelencia para desbloquear el séptimo chakra es la meditación. Como Sahasrara rige todos los otros chakras, clarificarla ya produce un efecto sobre los seis chakras inferiores y viceversa. En cuanto a asanas, se dice que la parada de cabeza es la postura por excelencia para este chakra. En cuanto a mantras, una de las que más se usa para Sahasrara es el Wahe Guru, de la tradición Kundalini.

Otras prácticas:

–       La meditación diaria.

–       Contemplación, en todas sus formas y sentidos.

–       Reflexionar sobre este mantra: “Me veo en todos los demás y los veo a ellos en mí.” ¿Qué tengo yo de las personas que me enojan? ¿Qué tengo en mí de las personas que admiro?”

–       Estar en la naturaleza. Si puedes, en la cima de una montaña.

–       Escuchar los sonidos en silencio.

–       Comer con moderación.

–       Reirse. Mucho.

–       Ser amable y considerado. Compasivo.

–       Practicar yoga, tai chi u otro similar de forma regular.

–       Usar el color violeta o el color blanco.

–       Ser generoso, poner primero a los demás.

–       Entonar el sonido “ng” o cantar el mantra “aum”.

–       Escribir un diario o tomar nota sobre las meditaciones y comentarios sobre lo que uno siente durante las meditaciones.

 

Color: Violeta o blanco.
Lugar: Coronilla, justo encima.
Elemento: Energía.
Vocal:  “m”
Mantra: No tiene. Silencio.
Partes del cuerpo: La cabeza, el cerebro, todo el cuerpo. Glándula pineal.
Cualidades positivas: Espiritualidad, un sentido profundo de la vida, dicha absoluta, entendimiento, compasión, inspiración, humanitarismo.
Cualidades negativas: Problemas psiquiátricos profundos, depresión, no tener propósito de vida ni dirección.
Sentido: Ninguno y todos.
Deidad: Shiva.

Para más información:

http://elyoga.about.com/od/Tradicion/a/S-Eptimo-Chakra-Sahasrara.htm

http://maasyoga.com.ar/los-chakras/

http://www.chakras.net/energy-centers/sahasrara

Chakras, Usando el yoga para equilibrar los chakras de Mary Horsley. Gaia Ediciones, 2006.

 

Soma: Nectar de Luna

Encima del tercer ojo, hay un pequeño chakra llamado Soma. Anida en un hueco que hay entre los dos hemisferios del cerebro. Todos los días de la vida, cada minuto, cada momento, va cayendo desde aquí un néctar. Este nectar fluye hacia abajo hasta llegar al fuego de Manipura, en el estómago, donde se consume. El nectar es sanador y su flujo determina la vida. Cuando deja de fluir, morimos. Se dice que si uno tiene abierto este chakra, sus deseos (los deseos universales, no los deseos del ego) serán cumplidos. Su símbolo es la luna creciente.

Ajna: La sabiduría al mando

Después de recorrer todos los estadíos de la evolución humana en los primeros cinco chakras, llegamos al punto de inflexión en Ajna chakra. Es en el entrecejo donde se juntan todas las enseñanzas que aprendimos durante el crecimiento y la evolución. Aquí ya entramos en un nivel de conciencia muy elevado.

Aquí vive nuestro maestro interior. El Guru. “Gu” es ignorancia y oscuridad. “Ru” es sabiduría y luz. El Guru es el que viaje desde la ignorancia hacia la sabiduría, desde las oscuridad a la luz, y  éste chakra es el denominado “Asiento del Guru”.

Aquí se juntan las polaridades. El sol con la luna, el lado derecho con el izquierdo, lo femenino con lo masculino. Hay unidad, en todo sentido. No hay más diferencias ni discriminaciones ni extremos. Hay solo equilibrio. Discernimiento. Claridad. Verdad. Todas las separaciones que fueron  formando la mente intelectual—los torrentes de pensamiento y emoción—son traspasadas. Somos capaces de ver una verdad absoluta e única. Que somos todos partes de lo mismo.

Dos de los canales energéticos más importantes del cuerpo—Ida y Pingala—que suben por la espalda a ambos lados del canal central, se juntan a la altura de Ajna chakra. Ida está del lado izquierdo del cuerpo y representa las cualidades femeninas de tranquilidad, creatividad e reflexión. Pingala sube por el lado derecho y representa lo masculino: la actividad, la lógica y la acción. Luego, es solo Sushumna nadi (el canal central) que sigue hasta el séptimo y último chakra.

Discernimiento. Claridad. Verdad.

Cuando meditamos, estamos equilibrando Ajna chakra. Intentando traspasar maya, la ilusión de la realidad, para poder ver la verdadera realidad. Sentir nuestra propia verdad y actuar acorde a ella. Ajna es ese  tercer ojo que nos permite ver mucho mas allá de lo que aporta la vista (y que, irónicamente, podemos ver mejor con los ojos cerrados).

La intuición se fortalece cuando tenemos abierto este chakra y tenemos más facilidad para percibir los mensajes del universo. Recordamos los sueños y podemos llegar a tener momentos de clarividencia o telepatía. Procedemos en nuestros vidas desde un lugar muy profundo de claridad y dirección.

Ajna está ubicado en la base del cerebro,  justo por encima de la columna vertebral. Su energía se irradia hacia delante, por encima del entrecejo. Rige el cerebro entero, los ojos, la nariz, la cara y el sistema nervioso central. Influye también sobre dos de las glándulas mas potentes del cuerpo: la pituitaria y la pineal. A la glándula pituitaria le dicen “la glándula maestra” y a la pineal, “el asiento del alma”.  La pituitaria produce hormonas y dirige otras glándulas que hacen funcionar todo el sistema del cuerpo, desde la tiroides hasta las glándulas sexuales. La pineal rige nuestros ritmos—tanto el circadiano como el reloj biológico. Sin cualquiera de las dos, no podríamos funcionar.

Es por esto que Ajna en sánscrito significa “comando”. Este chakra es un verdadero centro de comando del ser.

Problemas con este chakra se manifiestan como dolores de cabeza, tumores cerebrales, problemas en los ojos, insomnio, etc.

Lo lindo de este centro de energía es que se puede abrir en cualquier momento y cualquier edad. Todos hemos tenido momentos de apertura—durante meditaciones, durante momentos de dicha…durante esos momentos de la vida donde todo parece tener sentido, todo está bien, todo es claro, todo está en paz. Eso es Ajna.

Técnicas para desbloquear o activar Ajna

Respiración: Anuloma Viloma (respiración alterna). La idea es usar pranayamas y respiraciones que equilibran los dos hemisferios de cerebro, los dos lados del cuerpo.

Asanas: Las posturas de cierre hacia delante, contacto del entrecejo con la Tierra y contemplación. Ejercicios de ojos. Uttanasana y Paschimottanasana (cierre hacia delante en parado y sentado); Balasana (niño); Janu Sirsasana. Meditación.

Mantras: Mantras a Shiva y Shakti, Mahadevashiva. Om asatoma sat gamaya. El mantra Kundalini de Wahe Guru.

Otras prácticas:

–       La meditación.

–       Contemplación, en todas sus formas y sentidos.

–       Mirar el cielo de noche, las estrellas y otros astros.

–       Escuchar los sonidos en silencio.

–       Meditación sobre nadam, el sonido de las células. Ir aquí: http://www.ayurvedatibetano.es/cuencos.html

–       Reflexionar sobre la vida y la dirección que estás tomando.

–       Mirar el cielo azul.

–       Usar el color azul oscuro/índigo/añil.

–       Ser generoso, poner primero a los demás.

–       Entonar el vocablo “i” o el mantra “ohm”.

–       Llevar un diario de sueños, intuiciones y sincronicidades.

–       Estar en silencio, quietud, soledad.

–       Tocar una planta de menta y oler la esencia que permanece en los dedos.

Color: Indigo (azul oscuro hacia violeta).
Lugar: En la base del cerebro, justo encima de la columna.
Elemento: No tiene. Se asocia con la luz.
Vocal:  “i”
Mantra: Ohm.
Partes del cuerpo: Base del cráneo, cerebro, cara, ojos, nariz, sistema nervioso central, glándulas pineal y pituitaria.
Cualidades positivas: Claridad, contentamiento, discernimiento, desapego, intuición, sabiduría, fe, habilidades psíquicas.
Cualidades negativas: Confusión, dudas, arrogancia intelectual, materialismo, exceso de racionalismo, aislamiento, poca espiritualidad.
Sentido: Ninguno y todos.
Deidad: La unión de Shiva y Shakti (Shakti Hakini).

Para más información:

http://maasyoga.com.ar/los-chakras/

http://www.chakras.net/energy-centers/agya

Chakras, Usando el yoga para equilibrar los chakras de Mary Horsley. Gaia Ediciones, 2006.

Vishuddha: La voz de la verdad

Siguiendo por nuestro recorrido de los centros de energía del cuerpo llegamos a la garganta. Ahí gira una rueda de las gamas de los azules—turquesa, celeste, azul grisáceo—que tiene como uno de sus símbolos la luna creciente. El blanco de la luna habla del significado de Vishuddha, que es “pureza” o “purificación”. Shuddhi o shuddha significa “purificar”.

El viaje por los chakras comenzó en la base de la columna, donde establecemos nuestra presencia individual en esta Tierra. A medida que subimos por la columna vertebral vamos expandiéndonos hasta llegar al corazón, cuarto chakra, donde nos conectamos con el resto de la existencia. Cada chakra tiene su lección, su sabiduría. En la garganta, aprendemos a comunicar las verdades internas, nuestras intenciones y nuestros conceptos de lo que es la vida.

La comunicación, la creatividad, la conexión con los mensajes sutiles y etéreos que nos envía el Universo, Dios, aquello en lo que creamos: todo esto reside en el quinto chakra. Aquí es donde ponemos en acción, a través de toda manera de expresión, nuestra verdad. La fé, el discernimento y entendimiento de la vida es lo que aprendemos también aquí.

El elemento de Vishuddha es el éter o Akasha. Es la esencia sutíl que contiene toda la información, la verdad, pasado, presente y futuro de nuestras existencias. Al estar conectado con Vishuddha, uno puede acceder a las señales y mensajes que llegan desde otros planos. El chakra es como un puente entre la verdad que surge de esta conexión y la vocalización de esa verdad.

Así y todo, el sentido del chakra es el oído, no el habla, porque cuándo uno sabe “escuchar” bien (literalmente y metafóricamente , al percibir el conocimiento) es cuando uno puede expresarse de la forma pura.

Vishuddha está ubicado entre la tercera y la quinta vertebra cervical. Se extiende horizontalmente y rige la garganta, las cuerdas vocales, el cuello, la mandíbula, los oídos, los bronquios, el esófago, las tiroides y los paratiroides, los brazos y las manos. Problemas en éstos lugares  pueden indicar bloqueos en éste chakra. Cuando uno no puede vocalizar o expresar su verdad, aparecen problemas en esta zona.

Al trabajar el quinto chakra, uno toma decisiones sobre las creencias e ideas y las comunica abiertamente.

Cuando Vishuddha esta abierta nos expresamos de una forma pura, clara y compasiva.

Técnicas para desbloquear o activar Vishuddha

Respiración: Ujjayi, Bhramari, Bhastrika pranayamas.

Asanas: Las posturas con incluyen apertura y cierre de la garganta. Matsyasana (pez), Setubhandasana (puente), Ustrasana (camello), León (Simhasana), Paschimotanasana (pinza), Bhujangasana (cobra). Movimientos de cuello, mentón, hombros.

Mantras: Kundalini mantras como el sat nam y el wahe guru se usan mucho para abrir el quinto chakra.

Otras prácticas:

–       El canto de mantras.

–       Escuchar los sonidos en silencio.

–       Meditación sobre nadam, el sonido de las células. Ir aquí.

–       Reflexionar sobre la vida y la dirección que estás tomando.

–       Mirar el cielo azul.

–       Usar el color turquesa en un collar, pañuelo o camisa.

–       Practicar la honestidad total.

–       Entonar el vocablo “e” o el mantra “ham”.

–       Hacer visualización y purificación de Vishuddha. Ir aquí.

–       Escribe en una hoja los errores cometidos hacia otras personas, pídeles perdón (hacia adentro) y quema la hoja.

–       Si te duele la garganta, pregúntate: “¿Qué es lo que estoy evitando decirle a alguien?

–       Invertir tiempo en tu creatividad e hacer que fluya.

 

Color: Azul (turques, celeste, grisáceo).
Lugar: Garganta, cervicales.
Elemento: Eter.
Vocal:  “e”
Mantra: Ham
Partes del cuerpo: Garganta, cuerdas vocales, bronquios, esófago, tiroides, mandíbula, oídos, hombros, nariz, dientes, brazos.
Cualidades positivas: Honestidad, claridad en el habla, confianza, expresividad, inspiración, intuición, satisfacción.
Cualidades negativas: Problemas en el habla, excesos en el habla, timidez, crítica excesiva, deshonestidad, indecisión, arrogancia.
Sentido: Oído.
Deidad: Sadashiva, Shakini.

Para más información:

http://maasyoga.com.ar/los-chakras/

http://www.yogapaws.com/yoga-blogs-yoga-paws/bid/55763/Express-Yourself-Five-Yoga-Poses-to-Give-Voice-to-Your-Fifth-Chakra

Chakras, Usando el yoga para equilibrar los chakras de Mary Horsley. Gaia Ediciones, 2006.