Los chakras: ruedas de energía

¿Sentiste alguna vez vibraciones a ras de piel, corrientes que suben y bajan por las extremidades, cambios de temperatura en partes del cuerpo, cosquilleos, una sensación de electricidad? ¿Alguna vez sentiste que te ibas de tu cuerpo—como si estuvieses flotando por encima de ti mismo? Estas son todas expresiones de nuestro campo energético. En sanscrito, la energía vital se llama prana. En chino, chi. En japonés, es ki. Las raíz de las palabras que se usan para referirse a ésta energía tienen que ver con el aire, el aliento y el alma. De ahí podemos delucidar la importancia central de la energía pránica a nuestra existencia.

La  presencia de la energía alrededor y dentro de nuestros cuerpos puede llegar a ser una sensación física, en sus niveles más bajos, como también una sensación muy elevada, espiritual y transformadora.

Cuando la energía no fluye libremente por el cuerpo, hay enfermedad y lesión. Trabajar la energía, equilibrarla, es un camino hacia la sanación.

La energía se distribuye por el cuerpo a través de cientos de canales energéticos, llamados nadis. Tenemos también centros energéticos, llamados chakras, alrededor de todo el cuerpo. La energía gira como si fuera una rueda alrededor de cada centro, de ahí la palabra chakra que significa “rueda” en sanscrito.

Hay chakras mayores y chakras menores. Los siete chakras principales están ubicados a lo largo de la columna vertebral. Cada chakra trabaja la zona en donde está ubicado y es como un portal a a un etapa de desarrollo y una faceta del ser humano. Los chakras bajos son los más primitivos, viscerales, palpables. Y los cuatro chakras superiores son los más elevados, sutiles y espirituales. Los chakras se van abriendo y desarrollando desde abajo hacia arriba, desde que uno nace hasta que se convierte en adulto.

Cuando un chakra está bloqueado, no deja fluir la energía al chakra siguiente y produce determinados efectos en la zona que rige y en las zonas que le siguen. Por ejemplo, si uno tiene el primer chakra bloqueado, que está ubicado debajo del coxis, puede tener problemas sexuales, digestivas, constipación, infecciones urinarias. Si el bloqueo persiste en el tiempo, empieza a afectar a la persona en niveles más profundos. En un nivel mental y anímico, puede tener muchos miedos, inseguridad, desconfianza y letargia. En un nivel espiritual, la persona puede perder el valor para vivir.

Es fundamental conocer nuestros chakras y detectar bloqueos para poder sanarnos en un nivel muy profundo. Trabajando la energía del cuerpo se pueden ir destrabando problemas y enfermedades crónicas o agudas. Cuando fluye la energía, uno se siente vital, fuerte y feliz.

Cada postura de yoga trabaja los distintos chakras y busca, justamente, reestablecer el correcto fluir de la energía.

El diagrama de abajo muestra los siete chakras columnares con sus respectivas áreas de influencia.

Para más información:

http://www.yogakai.com/chakras.htm

http://maasyoga.com.ar/los-chakras/

http://www.mundonuevo.cl/blog/articulos/el-desarrollo-de-los-chakras/

Chakras, Usando el yoga para equilibrar los chakras de Mary Horsley. Gaia Ediciones, 2006.

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